"Un día fui a enseñarle una propiedad a un hombre; un ganadero que llevaba sus animales a pastar bloqueó el camino. El cliente me dijo: 'Si tengo que esperar una hora todas las semanas detrás de unas vacas igual no es para mí'", cuenta Elvira Fafian, de la inmobiliaria Aldeas Abandonadas. Prensa



























