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En un estudio publicado en la revista científica Sustainability junto a otros investigadores internacionales, el profesor de UIC Barcelona reivindica un nuevo paradigma del habitar menos dependiente de las grandes ciudades y en contacto con la naturaleza.

 

La globalización, el turismo, la virtualidad, el cambio climático y el crecimiento explosivo de las ciudades han generado una amplia gama de factores estresantes, contaminantes y toxinas que amenazan a la población mundial y que se han visto evidenciados, más si cabe, con la aparición de la pandemia de la COVID-19. Estos factores de estrés y sus efectos son, en gran parte, de origen urbano
La globalización, el turismo, la virtualidad, el cambio climático y el crecimiento explosivo de las ciudades han generado una amplia gama de factores estresantes, contaminantes y toxinas que amenazan a la población mundial y que se han visto evidenciados, más si cabe, con la aparición de la pandemia de la COVID-19. Estos factores de estrés y sus efectos son, en gran parte, de origen urbano

Ciudadatardecer10-21prensa

Los modos actuales de vida urbana y de construcción de ciudades de la humanidad no son sostenibles y cada vez lo son menos. Según señala el estudio, las rutinas consideradas normales en el pasado deben reevaluarse en el nuevo mundo pospandémico en función de criterios urgentes de sostenibilidad y resiliencia climática para avanzar hacia un nuevo paradigma, menos dependiente de los grandes centros urbanos y que favorezca un estilo de vida en mayor contacto con la naturaleza. Para ello, según señala el estudio, es necesario avanzar hacia una descentralización de las infraestructuras de manera que se puedan reconquistar territorios alejados de las grandes urbes. Esto implica un cambio en el pensamiento y la inversión de quienes se ocupan de esas infraestructuras, ya sean políticos, planificadores, ingenieros o empresas. Leer artículo completo UIC BARCELONA