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Empresarios, inversores, jubilados, se unen para invertir en su propio proyecto de vivienda. El cohousing senior empieza a plantearse como una alternativa no solo residencial, sino también de inversión.
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Empresarios, inversores, jubilados, se unen para invertir en su propio proyecto de vivienda. El cohousing senior empieza a plantearse como una alternativa no solo residencial, sino también de inversión.

Se trata de grupos, empresarios, inversores, jubilados con capacidad económica que deciden unir sus recursos para adquirir una propiedad y desarrollar...


Se trata de grupos, empresarios, inversores, jubilados con capacidad económica que deciden unir sus recursos para adquirir una propiedad y desarrollar en ella un pequeño proyecto de viviendas adaptado a sus necesidades.

En lugar de comprar una vivienda de forma individual o recurrir a una residencia tradicional, los participantes pueden constituir una sociedad o una fórmula jurídica similar para adquirir un terreno, un edificio o una finca y promover la construcción de varias viviendas independientes. El proyecto puede incluir además zonas comunes como jardines, comedor, salas de actividades o espacios para servicios asistenciales.
El atractivo del modelo está en que los propios residentes participan en la decisión sobre cómo será su futura vivienda y cómo se gestionará el conjunto. Al disponer de recursos económicos, el grupo puede aspirar a desarrollar proyectos de mayor calidad, con viviendas accesibles, eficiencia energética y servicios pensados específicamente para una población senior.
Además, la fórmula permite repartir entre los participantes determinados costes de adquisición, construcción, mantenimiento y gestión. La inversión deja de plantearse únicamente como la compra de una vivienda y pasa a convertirse en la creación de un proyecto residencial colectivo para la jubilación.
Este modelo puede resultar especialmente interesante para personas que cuentan con patrimonio o ahorros suficientes, pero que buscan algo diferente a la vivienda convencional o a una residencia de mayores. El reto está en estructurar correctamente la inversión, establecer las reglas entre los participantes y garantizar la viabilidad urbanística y económica del proyecto.
Así, el cohousing senior puede convertirse en una fórmula en la que los propios jubilados actúan como promotores e inversores de la comunidad en la que quieren vivir, combinando patrimonio, autonomía y vida en común. Aldeasabandonadas.com