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El silencioso movimiento de la España rural: jóvenes que compran pueblos y casas por menos de lo que vale un piso en una gran ciudad.

El teletrabajo, los problemas de acceso a la vivienda y un deseo de vida más sostenible y emprendedor están impulsando a una nueva generacion de jóvenes a mirar hacia el mundo rural. El Debate Prensa

Jovenesgrupopress10-25

 

«Antes era impensable que una persona joven se interesara por comprar un pueblo o una aldea, pero ahora sí; las cosas están cambiando. Recibimos entre cinco y seis llamadas al día». Así habla Elvira Fafián, gerente de la inmobiliaria Aldeas Abandonadas, sobre el silencioso movimiento que aspira a redibujar la llamada España vaciada: jóvenes que compran pueblos abandonados por precios, que, en muchos casos, son inferiores a los de un piso. Dentro de Castilla y León, el grueso de la demanda se concentra en las provincias de Ávila, Burgos, León y Soria, y, en menor medida, en Segovia y Zamora.
La combinación de teletrabajo, la crisis de acceso a la vivienda y un deseo de vida más sostenible y emprendedor está impulsando a una nueva generación de jóvenes a mirar hacia el mundo rural. Allí, el coste de vida es mínimo, y hay aldeas enteras a la venta por 50.000 euros, aunque las más caras superan los tres millones de euros.
Hay muchas propiedades y casas que han aflorado y que llevaban años parados que se quieren vender porque suponen costes
Elvira Fafián
Gerente de la inmobiliaria Aldeas Abandonadas
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«Antes era impensable que una persona joven se interesara por comprar un pueblo o una aldea, pero ahora sí; las cosas están cambiando. Recibimos entre cinco y seis llamadas al día». Así habla Elvira Fafián, gerente de la inmobiliaria Aldeas Abandonadas, sobre el silencioso movimiento que aspira a redibujar la llamada España vaciada: jóvenes que compran pueblos abandonados por precios, que, en muchos casos, son inferiores a los de un piso. Dentro de Castilla y León, el grueso de la demanda se concentra en las provincias de Ávila, Burgos, León y Soria, y, en menor medida, en Segovia y Zamora.

La combinación de teletrabajo, la crisis de acceso a la vivienda y un deseo de vida más sostenible y emprendedor está impulsando a una nueva generación de jóvenes a mirar hacia el mundo rural. Allí, el coste de vida es mínimo, y hay aldeas enteras a la venta por 50.000 euros, aunque las más caras superan los tres millones de euros.
Hay muchas propiedades y casas que han aflorado y que llevaban años parados que se quieren vender porque suponen costes